1985: PRESENTAN: ROCIO


PENSAMIENTOS

Narración:

En la provincia de Huelva,
término de Almonte,
en tierras de monterías
cerca del coto real
y del bosque de Doñana
en los sotos llamados
de las Rocinas,
se venera desde el siglo XIII,
a una virgen,
María Santísima del Rocío.

Ya viene el lunes de Pentecostés,
Andalucía se prepara para caminar,
el rociero se ya a encontrar
un año más con su virgen
y cuenta los días y las horas que faltan.
De tanto querer andar
se me pararon los pies,
de tanto querer amar
el corazón se me fue,
de tanto pensar en ti
se me borró de la mente
el trazo de tu perfil.

“Arrebuscarte” vengo Rocío,
en plenitud de mareas
y en oleadas de gente,
a recobrar mi corazón errante,
a grabar tu perfil limpio y sereno.

Para que sirva de besana,
a mi mano…
y sea capaz de trazar
un mundo bueno,
para que sirva de besana
a mi mano,
para un amigo, nuevos descansos,
para mi enemigo, un silencio,
y para los carreteros,
¡mis versos!...


(F. de Juan/J. M. Moya)

YA SUENAN COHETES

Los cohetes anuncian la salida
y las hermandades
se echan a los campos
buscando la marisma.

I
Cantó el tambor y la flauta
estaban alzando a Dios,
el pastor a los romeros
nos iba diciendo adiós.
II
El sol doraba en las calles
los claveles y el. romero,
los frontiles de los bueyes,
el rostro de los boyeros.
III
Las carretas llevan cante
y le hace el son una fuente,
¡viva esa Blanca Paloma
ole el Rocío y mí gente!.
IV
En la carreta de plata
el “simpecao” divino,
me santigüé bajo el cielo
“pa” comenzar el camino.

Estribillo:

Ya suenan cohetes,
me monto a caballo,
me pongo el sombrero
…me tiemblan las carnes,
¡me voy de romero!.


 (J. G. de Quevedo/J. M. Moya)


LA PEREGRINA

Ya estamos en el camino,
un camino de esperanza
donde no importa, ni el sol,
ni la sed, ni el polvo,
ni el calor, ni el frío,
ni las noches húmedas,
ni el cansancio,
ni las pesadas arenas
de los cortafuegos del pinar…
Dicen que se van de fiesta
a cantar y a beber vino,
y yo creo en la pureza
de la gente del camino.

Lenta y pesada va
la peregrina andando,
los ojos llenos de paz
limpios de llanto.
Se va arrimando a la orilla
al amparo del camino,
cobijándose a la sombra
que le ofrecen los olivos.

Un pañuelo a la cabeza
le van cubriendo los años,
y unas zapatillas negras
le cubre sus pies cansados.

Lleva por todo equipaje
por si en la noche hace frío,
una estampa sobre el pecho,
de su Virgen del Rocío.

Que dones habrá “pedio”,
que mal le habrá “reparao”,
que vientos le habrán “llevao”
hacer andando el camino…


(F. de Juan/J. M. Moya)

SALVE DE MEDIANOCHE

Y atravesando pueblos;
ríos, montes, caminos, arenales,
llega la noche y la obligada parada,
y con la noche la plegaria,
las candelas, los bailes, el cante.
Dios te salve, Rocío,
luz en el cielo,
luz de amanecía
cuanto te quiero,
Reina de la marisma
vida y dulzura,
esperanza nuestra
de cada día.

Que son tus ojos la luz
mediadora por amor;
ilumínanos la senda
y enséñanos el camino
que nos llevará al Señor.

Virgen luminosa
flor entre romero,
ruega por nosotros,
ruega por nosotros
fieles rocieros.

Reina de las marismas
flor entre romero,
ruega por nosotros,
ruega por nosotros…
fieles rocieros.


(F. de Juan/J. M. Moya)

FANDANGO DEL CAMINANTE

Amanece en Tornero, en Marlo,
en Cuatrovitas, en el Palacio del Rey,
en la Calaniega o en cualquier
otro punto del camino
y despiertan las hermandades
al son de un tamboril
con el estruendo de un cohete y andan...

La flauta sonará
despierta caminante,
el alba suena ya,
sigamos adelante
que es largo el caminar,
y duro es el camino
rociero al andar
consigue tu destino.

El eco de un tamboril
me despertó esta mañana,
el eco de un tamboril
con la cabeza "tapá",
yo me quería dormir
me tuve que levantar…
ole, ole, ole, ole.

Que vaya abriendo camino
cohetero del Rocío,
hasta que estos cantes míos,
lleguen pronto a su destino
que es la Paloma en su “nio”,
ole, ole, ole, ole.

Antes de que cante el gallo
tamborileros al alba,
antes de que cante el gallo
anuncia que llega el día,
y relinchan los caballos,
y sigue la romería,
ole, ole, ole, ole.

La flauta sonará
despierta caminante,
el alba suena ya
sigamos adelante;
que es largo el caminar…
y duro es el camino.
rociero al andar
consigue tu destino.
 

(F. de Juan/J. M. Moya)


TIEMPO DETENTE

La pena y la alegría,
el ansia de querer llegar
cuanto antes para verla,
y al mismo tiempo, el anhelo,
de que no se acabe nunca el camino.

I
Cantaban a la Virgen,
poemas,
los juncos de la orilla,
del Quema.
II
Inmensidades verdes,
los pinos,
y quebrando el silencio,
los trinos.
III
Alfombra de mis pasos,
la arena,
y tu esperanza alivia,
mi pena.
IV
Perfiles de tu ermita,
mi canto,
y al mirarte a los ojos,
mi llanto.

Estribillo:

Tiempo detente,
es tan grande el consuelo
que mi alma siente,
que duran mis anhelos
eternamente.


(José García de Quevedo/J. M. Moya)

A LOS PEREGRINOS

El cansancio, la fatiga, la emoción,
de encontrarse cada vez, más cerca…
No caminar en silencio;
¡cantar vuestras oraciones!,
que la Señora prefiere
escuchar vuestras canciones.
La Virgen nos da la fuerza
el lunes por la mañana,
cuando salga de su ermita
cantaremos por sevillanas.

cuando llegue a nuestro "lao",
que la Rocina no quiere
los peregrinos callaos.


(F. de Juan/J. M. Moya)

PORQUE TE PIERDES, ME QUEJO

Ya estamos en el puente del Ajolí,
a las puertas mismas
de la aldea prometida.

I
Por andar siempre a caballo
por ir sentado tan alto,
te pierdes ver a unos ojos
cuando se nublan de llanto.
II
Te pierdes ver a los bueyes
a la sombra del sendero,
cuando limpia su garganta
con la mano el carretero.
III
Escuchar a las peregrinas
cuando cantando le rezan,
y a los hombres en silencio
que van cumpliendo promesa.
IV
A los niños con las velas
a los viejas por los pueblos,
te pierdes ver a un anciano
dándole a un joven consejo.

Estribillo:

Té pierdes tanto, te pierdes…
que por perderte me quejo,
que hasta tú mismo te pierdes
por ir tan alto y tan lejos.


(F. de Juan/J. M. Moya)

CUANDO CANTAS SEVILLANAS

Y en cualquier parada,
para refrescara los bueyes
o para esperar a aquellos
que se quedaron rezagados,
se canta y se baila por sevillanas.

Cuando cantas sevillanas
pones los cinco “sentíos”,
se te transforma la cara
y te agarras el “vestio”,
los quiebros que da tu voz
se enredan entre los pinos.
Es de alegría y dolor
el aire de tus “quejios”.
Que los duendes de tu arte
tienen un soplo divino,
¡ay peregrina que suerte
encontrarte en el camino!.
 
(F. de Juan/J. M. Moya)

LA LLEGADA

Se escucha el pisar de los bueyes,
sobre las viejas maderas
y el crujir de las ruedas
…la gente llora.

I
Al son de palmas y guitarra
vienen cantando plegarias,
jinetes de sol y luna
atravesando la raya.
II
Con el son de un tamboril
una hermandad viene entrando,
bajo una nube de polvo
su “simpecao” destacando.
III
El campanil de una casa
anda loco repicando,
su “simpecao” se acerca
su gente vienen entrando.
IV
A los pies de la Señora
los bueyes “arrodillao”,
cantan oración y plegaria
rodeando al “simpecao”.

Estribillo:

Rodeando al “simpecao”
los peregrinos andando,
van con los pies dolorios…
Pero a ninguno le importa,
¡están llegando al Rocío!.
 


(F. de Juan/J. M. Moya)

AVE MARÍA DEL ROCÍO

Luego vendrá la presentación
de simpecados ante la Blanca Paloma
y la hermandad matriz de Almonte
y hasta los mismos bueyes, le
rendirán pleitesía arrodillados ante Ella.

Y ya en el Rocío, el rosario de la medianoche,
es un collar de luminarias blancas. La aldea,
durante la misa del Real, es una Inmensa
catedral, cubierta por la bóveda del cielo azul
de Andalucía.

Los romeros viven juntos la celebración de la
fiesta, por la fe, por el júbilo, aguardando los
momentos del asalto…
Sobre un mar de cabezas, la Virgen del Rocío,
va y viene, como una ola sin dueño.

Dios te salve María
Paloma y Rocío,
la gracia de Dios
está contigo.

Y es que eres
la más dichosa,
Virgen preciosa
de las mujeres…

Bajo el cielo azul
Reina de la Marisma,
bendito ese niño
manantial de cariño
de tu vientre Jesús.

Santa Rocina
paloma divina,
Madre de Dios
Pastora Almonteña.
Faro, luz y guía
Virgen María.

¡Marismeña!,
lirio de los cotos azules
ruega por nosotros rocieros;
flor a las flores,
llénanos el alma
con tus resplandores.


(F. de Juan/J. M. Moya)

LA ROCINA ESTÁ EN SILENCIO

Después del delirio, la calma,
el silencio y el regreso.
Se abren los caminos de vuelta,
la aldea, se queda sola.
I
La Rocina está en silencio
el sol se duerme “aburrío”,
están recientes la huellas
de la gente que se han ido.
II
El niño se ha “despertao”
y vio tan sola la ermita,
que de pena resbalaba
el llanto por su carita.
III
La pastora mece al hijo
¡que largo se hacen los días!,
tiene que pasar un año
“pa” volver la romería.
IV
El Pastorcillo impaciente
cuando la Virgen dormía,
deshojó “to” el almanaque
“pa” que volaran los días.

Estribillo:

El niño se fue durmiendo
soñando con caravanas,
que vienen por la marisma
cantando por sevillanas.


(J. García de Quevedo/J. M. Moya)

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